La premisa es conocida, amigas veinteañeras que viven en Nueva York y que luchan por salir adelante en su vida profesional y amorosa, pero hay algo que no termina de funcionar.
No sé si a ustedes les pasa, pero yo veo una serie de acuerdo con el sello de HBO y asumo que es buena. Por eso, después de 22 minutos de “Girls”, poco a poco me fui desilusionando pues, aunque les aplaudo el hecho de que los estereotipos físicos quedan completamente pulverizados, la historia me pareció floja, los tintes de comedia no terminan de cuajar y visualmente es floja, pues aunque se nota que intentan copiar un estilo de bajo presupuesto que funciona en la mayoría de las series británicas, el resultado es muy pobre.
La trama gira alrededor de Hannah Horbarth, una mujer de veintitantos que, como tiene un puesto de becaria que no le da un buen sueldo, tiene que recurrir a sus padres para pagar la renta del departamento que comparte.
Físicamente, Hannah es una niña que pasa completamente desapercibida y que para nada se acerca a los parámetros sociales impuestos, mientras que su amiga Marnie es una belleza evidente que podríamos ver en cualquier serie juvenil.
En esta historia no faltan personajes como el “fuck buddy” y la amiga británica que destila glamour, además de que se hace una crítica constante a la crisis económica actual de la sociedad neoyorquina, así como al elitismo que impera en ella.
Aunque la intención es buena al presentar personajes femeninos que no se apegan nada, por lo menos en imagen a lo que generalmente consumimos, está muy lejos de ser la serie que marcará a una generación y, aunque Lena Durham, su escritora, incluso ha sido comparada con Woody Allen, las situaciones de “Girls” carecen de la dosis perfecta de naturalismo y neurosis que Allen tiene para retratar lo que pasa en Nueva York, ciudad que es su especialidad.
Pero hay que darle una oportunidad, quizá en el transcurso de la temporada estos 22 minutos se tornen más interesantes, grandes series se han formado a partir de su segunda temporada por lo que, lo único que nos queda es esperar y ver si su prometedora apuesta logra consolidarse.
