Uno de los temas que se abordaron dentro del Congreso AMAI 2012, y quizás uno de los más polémicos de los últimos meses es el de las elecciones para Presidente de México en este 2012; específicamente, lo relacionado con las famosas y tan cuestionadas encuestas. Que si tal organización fue la más acertada, que si la otra beneficio por completo al candidato de X partido… el debate es amplio, pero los números son concretos. Los jóvenes fueron los que nunca se quedaron callados con los resultados, por lo que influyeron dentro del resultado electoral, ¿o no? Esa es la incógnita que se resolvió en esta plática.
Francisco Abundis de Parametría y Marcelo Ortega de Consulta Mitofsky recopilaron la inforamción arrojada por todas las más importantes encuestas y la analizaron a fondo. Descubrieron una tendencia digna de observación. Mientras el nivel socioeconómico y la escolaridad aumentaba, las preferencias se iban orientando más hacia los candidatos opositores al ya declarado Presidente Electo, Enrique Peña Nieto. Sin embargo, no siempre terminó con el mismo resultado. Mientras la escolaridad aumentaba, la tendencia se inclinaba más por el candidato del Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador. Por otro lado, un mayor nivel de ingreso le daba progresivamente una notoria preferencia a la candidata del Partido Acción Nacional, Josefina Vázquez Mota.
A pesar de ello y utilizando la lógica, las cifras que alcanzó EPN fueron mayores dado que la población con menores recursos es la que más abunda en el país. Hay que señalar que, a diferencia de las elecciones de 2006 y en retrospectiva, la batalla estuvo siempre en una curva que implicaba ya no sólo 2 sino 3 fuerzas políticas. Esto en gran parte no sólo a los jóvenes, sino a su nivel de escolaridad y de ingresos. Es la combinación de estas variantes las que modificaron la conducta electoral del pasado mes de julio.
¿Qué sucedió entonces con las encuestas? Sí, beneficiaron al candidato. Ustedes ponganle nombre y partido, porque la realidad es que beneficiaron a los 3. Algunos supieron utilizar mejor este recurso que otros, pero todos de una forma u otra lo emplearon, directa o indirectamente. Según algunos expertos en la materia, las encuestas nunca han sido un recurso que las ciencias políticas hayan utilizado formalmente para divulgar cierta información, sino que de hecho han tendido a ser un medio indirecto de propaganda para los involucrados. Se dieron a conocer incluso varios resultados de éstas durante la veda electoral.
Aún así, con tanto disparate entre una y otra agencia de estadística, Abundis y Ortega sacaron un promedio de al menos 10 de las encuestas más importantes. La tendencia siempre fue, por órden de mayor a menos, EPN, AMLO, JVM y Gabriel Quadri de la Torre. También señalan que repudiar y condenar a las encuestadoras que tuviese un 1% de sobrevaloración para EPN o un 0.5% de sbuvaloración para AMLO resultaría demasiado drástico, pues casos como la elección para Primer Ministro Británico en 1992 o las elecciones presidenciales de Colombia en 2010 resultaron verdaderamente risibles con un margen de error de más de 35 puntos.
Ya sea un método para acreditar o desacreditar a un aspirante, las encuestas siempre tendrán ese factor que tanto aqueja a las ciencias sociales: los intereses y la expontaneidad de su objeto de estudio. Por lo menos los jóvenes lo saben y no se dejan llevar tan fácilmente.
¿Estás de acuerdo con la investigación? ¿Crees que los jóvenes tengan un mayor papel para las elecciones de 2018?
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