En Metal Gear Rising: Revengeance eres un cyborg ninja con una espada que puede cortarlo todo. Eres un hombre que pasó su infancia siendo un niño-soldado y lucha consigo mismo por su sed de sangre. Eres Raiden, el personaje de Metal Gear que todo mundo amaba odiar. Hasta ahora.
Metal Gear Rising: Revengeance está situado cuatro años después de los hechos de Guns of the Patriots, donde Raiden es ahora el miembro de una compañía de seguridad privada. Uno de los contratos de Raiden es proteger al Primer Ministro N’Mani, quien, haciendo uso de Maverick – la compañía a la que pertenece Raiden – ha logrado traer paz a su pequeño rincón de África.
Pero alguien no está feliz con esta circunstancia, por lo que mandan asesinar al Primer Ministro. Raiden no logra salvarlo, y pierde un ojo y un brazo en el proceso. Aquí se introducen dos de los principales enemigos del juego, ambos cyborg como Raiden, pero mucho más fuertes.
Un tiempo indefinido después, Raiden reemplaza su cuerpo anterior con una versión mejorada. Con este nuevo cuerpo necesitas absorber la energía de otros Cyborgs para mantener tu propia energía – un poco como un vampiro. Para lograrlo, deberás cortar a tus enemigos en partes y sacarles el relleno.
La mecánica de juego: el visceral Blade Mode
Sí, es tan sanguinario y genial como suena. La principal mecánica del juego gira alrededor de “Blade Mode”, donde picas L2 para suspender el tiempo y que puedas cortar a tus enemigos detenida y específicamente. En este modo, utilizas las sticks para posicionar tu corte. Puedes usar X y Y para hacer cortes verticales y horizontales respectivamente, pero es más visceral utilizar tu stick derecho para elegir el ángulo exacto que deseas. Debo decir que encontrar el momento perfecto donde entrar en Blade Mode y cortar tantos enemigos como puedas es gran parte del atractivo del juego. Para obtener el relleno que te devuelve energía, deberás cortar un punto específico del enemigo – que es distinto dependiendo del tipo – y presionar B.
Sin embargo, antes de poder cortar a tus enemigos con Blade Mode, primero debes ablandarlos un poquito. Para esto, utilizas distintas combinaciones de X (ataques ligeros) y Y (ataques fuertes), convirtiendo a este juego en un hack and slash. Pero sólo picar botones a lo idiota no te servirá de mucho. Este juego es difícil, y se requiere de habilidad y timing para no terminar como pulpa en el pavimento. Tu movimiento más útil, sin duda, es el Parry. Aunque un poco difícil de dominar, el Parry bloquea los ataques de tus enemigos y los deja abiertos para que ataques en el momento exacto. ¿Mi consejo? Aprende a usarlo. Entre más pronto aprendas a usarlo, menos maldiciones echarás más adelante.
Metal Gear Rising: Revengeance es un juego visceral, tensionante y difícil. Cada batalla contiene una gran cantidad de energía, y cada segundo requerirá de toda tu atención. Un error, y lo más probable es que mueras. Eso, en dificultad Normal.
Ésta es quizá la mayor fortaleza del juego. Platinum Games te avienta a la boca del lobo y te dice, a ver cómo le haces. No sostiene tu mano y no te tiene compasión, por lo que estarás jugando, partiendo enemigos y lanzando granadas en cuestión de minutos. Esto no quiere decir que no te enseñe a jugar – hay un tutorial (opcional) y tus ayudantes te dirán cosas útiles a través del Comm. Pero el juego no se detiene a preguntarte si ya aprendiste – sólo te lanza enemigos cada vez más grandes y espera que los cortes.
Metal Gear Rising: Revengeance te bajará el ego
Si como yo, empezaste a jugar en Hard sólo para descubrir que había pasado 1 hora sin que lograras vencer al primer boss, no te culpes. El juego está hecho para bajarte los aires. Y es precisamente por eso que el juego tiene mucha rejugabilidad. Al terminar cada encuentro, el juego te da un Ranking que va desde el D hasta el S. Cuando te den una D sentirás que reprobaste matemáticas, y cuando te den una S sentirás que eres lo máximo. Obtener una S en cada encuentro se convertirá pronto en el propósito de tu existencia, y una vez que lo logres, querrás intentarlo en la siguiente dificultad.
El rango que te den no sólo sirve para sentir bonito – también es útil para comprar upgrades y armas nuevas, pues representa la cantidad de “BP” que obtuviste durante el encuentro. Entre más Battle Points obtengas, más actualizaciones puedes obtener, desde luego, así que hay más de una razón por la que quieres asesinar a tus enemigos de la manera más eficiente.
Boss Fights
En muchos sentidos, MGR:R es un juego muy tradicional, y en uno de los aspectos en los que esto queda claro es en sus Boss Fights. Al final de cada escena hay un encuentro final con un Boss al que debes vencer en una arena. Cada uno de ellos tienen un estilo distinto, y algunos son más fáciles que otros. En general encontré estas batallas disfrutables, variadas, y bien diseñadas – difíciles pero no por largas, si no por verdaderamente difíciles (las batallas largas en las que el boss se transforma 15 veces son lo peor (Estoy hablando de ti, Resident Evil 6).
La única batalla en la que sí estuve a punto de lanzar el control fue con Monsoon. LO ODIO. Consejo: usen las granadas EMP.
Raiden VS Jack the Ripper
MGR:R explora la dualidad de Raiden como héroe. Es una persona que quiere hacer el bien pero a la vez ha matado a cientos de personas. También explora algunos temas por los que Metal Gear es famoso – la guerra y sus razones económicas, la violencia que genera violencia, la corrupción del poder, etc. Pero francamente, nadie va a jugar este título por su historia. Sirve para llevarte de un punto a otro y matar enemigos, lo demás no es realmente importante.
Excepto… hay un punto en el que te sientes genuinamente mal por cortar cyborgs a izquierda y derecha (y disfrutarlo). Pero no quiero darles spoilers, así que no se diga más. Con excepción de este punto de la historia, sus mensajes y trama son trillados y no de mi interés.
El Cyborg entra por los ojos
Como todos los juegos de Platinum, MGR:R tiene una presentación excelente. Raiden está animado de manera impecable – de una manera que transmite energía y velocidad, a la vez que se ve simplemente cool (y hot. Raiden es hot.). La música, aunque muy j-pop para mi gusto, le queda y es memorable. La escala de los enemigos gigantes es impresionante, y aunque la variedad de enemigos no es increíble, hay suficientes tipos para mantenerte interesado (sobretodo esos gorilas, a los que odio).
Pero.
Las cutscenes en Xbox se ven borrosas y extrañas, como si las hubieran comprimido mal. Hasta te frotarás los ojos pensando que estás viendo mal. El problema parece ser que las cutscenes están en una resolución más baja que el resto del juego, y esto es MUY notorio. La verdad no sé si este problema sea de la versión del Xbox o también lo comparta el PS3. Me parece una lástima, porque las cutscenes son emocionantes en el sentido de “esto es ridículo pero awesome”.
Contenido extra
Además del modo historia, están las VR Missions – misiones en una realidad virtual en la que te dan un objetivo variado a cumplir desde “mata a todos los enemigos en cierto tiempo” hasta “mata a todos con cierta arma”, etc. Estas misiones son un coleccionable, por lo que deberás encontrarlas en el modo historia antes de poder usarlas.
Además de esto, también hay algunos objetos escondidos, y dependiendo de si cumplas ciertas condiciones al terminar el modo historia, te darán distintos premios como “La Infinite Wig Sub”. Esta es una peluca literal que te pones y te da municiones infinitas para tus sub-armas, por ejemplo.
Cuenta con tres dificultades: Easy, Normal, y Hard. Especulo que si lo vences en Hard, se abrirá un modo más, como sucede con Vanquish (God Hard).
Lo Cool de Metal Gear Rising: Revengeance
Tiene mucha energía, mucho momentum, es muy veloz. Aunque hay cutscenes, proveen una pausa en el juego para que descanses, sin disminuir la energía y la tensión. Tiene muy buena atmósfera, y muy buen pacing.
Variedad de ataques – y todos se VEN cool. Aunque encontré que la mayoría de ellos no son demasiado útiles, porque es más necesario que tengas una buena defensa a que hagas mucho daño.
Es difícil. Difícil en el sentido que te hace sentir furia y a la vez retada a que lo intentes de nuevo hasta que lo logres. Es completamente lo contrario de juegos en los que no se requiere de mucha interacción del jugador para triunfar (como Assassin’s Creed, donde presionas un botón para subir la Capilla Sixtina).
Raiden en sarape y sombrero = win.
A pesar de ser un juego “serio” la mayoría del tiempo, tiene algunos momentos graciosos e inmaduros que me hicieron reír. Como cuando Wolf no le da la pata a Raiden y Raiden se enoja, je.
Lo Uncool de Metal Gear Rising: Revengeance
Es corto. No hay otra forma de decirlo. Unas 8 horas netas, unas 14 si pierdes mucho y tienes que intentarlo varias veces para lograrlo. Sin embargo, para hacerlo al 100% en la dificultad más alta, estoy segura que tomará un rato bastante más largo. Todo dependerá de tu nivel de compromiso.
Aunque existen las VR Missions con distintos objetivos, hace falta un modo de Survival o de Horda, donde no dejen de aparecer los enemigos. Eso suena fun. (Aunque debo admitir que no he reunido el 100% de las misiones VR, así que quizá una de ellas sea esto, o al menos se le parezca)
La historia es un cliché. “Defiende a los débiles”, “Mi espada es una herramienta de la justica”. Ya hemos escuchado esto, o una variedad de esto, un millón de veces -especialmente de medios japoneses. Aunque entretenida, es trillada y por lo tanto pierde el impacto emocional que podría tener, y cualquier momento de genuina reflexión que podrías haber tenido se pierde en la trilladez. Hubiera sido interesante que profundizaran más en los dilemas morales de los cyborgs y menos en la historia de conspiración.
Una verdadera lástima que no te dejaran controlar al perro. El perro está increíble, ¿cómo es que no te dejan usarlo en algún punto?
Así se jugó Metal Gear Rising: Revengeance
En Xbox 360 durante alrededor de 14 horas (contando todas las veces que me morí). Unas 8 netas. En dificultad Normal. Más unos 2-3 niveles en dificultad Hard.



