Quien crea que hacer televisión se limita a crear contenido para que sea transmitido en la caja que todos conocemos, está muy equivocado. El pecado de Camila es una prueba de esto.

El pecado de Camila

Hoy en día, los productos televisivos han logrado colocarse en tantos espacios que, el ser transmitidos en cadena nacional o por cable es sólo una parte de todo un plan de difusión, les puedo decir que hoy, en este momento, quien piense que una campaña para promover un producto tiene en la televisión a su único y más fuerte aliado, está en una equivocación total pues éste sólo suma un punto a toda una multiplataforma que debe atenderse.

¿A qué viene esto?, a que afortunadamente en nuestro país, servicios, marcas, destinos turísticos, compañías disqueras, distribuidoras de cine, etc., han entendido este mensaje y algunas incluso ya se atreven a jugar a hacer cruces entre medios. Por ejemplo, una campaña en redes sociales invita al espectador a comentar lo que está ocurriendo en un programa de televisión, creando audiencias activas que están hablando de lo que está pasando en el momento e incluso crean tendencias, o finalmente, se dan cuenta de que hay que captar la atención del espectador no únicamente en el momento en el que puede sentarse frente a un televisor, si no que en sus dispositivos móviles puede ver el último capítulo de una serie, un partido de futbol o un proyecto destinado a vender un producto pero que, por la flexibilidad que internet ofrece, se puede presentar en formatos que antes hubieran sido impensables.

Un ejemplo de esto es “El pecado de Camila”, una “telenovela” en la cual en este momento no es necesario profundizar en si tiene un guión o producción buena o mala, lo interesante es ver cómo una marca se acerca a retomar un género, lo adapta a sus necesidades incluso exponenciando los máximos clichés de éste y finalmente, crea una historia en la que su producto es el hilo conductor.

La estrategia abarca televisión y redes sociales como Twitter, Facebook y un canal de YouTube, en el que, además de replicarse los capítulos que son transmitidos en televisión, se suman otros elementos como interacción con los personajes, detrás de cámaras y teasers que invitan a seguir viendo la historia.

Algunos capítulos superan los 700 mil views, y vale la pena ver los comentarios, pues el público ha entendido que no se trata de una historia seria y que incluso tiene un tono que intenta poner en evidencia los errores y lugares comunes más recurrentes de las telenovelas “formales”, el objetivo se logra, pues la marca se posiciona y como consumidor se agradece la intención de abordar al público objetivo de una forma distinta.

Por supuesto, hay muchas áreas de oportunidad pero éste es un buen arranque y seguro pronto veremos más esfuerzos similares, pues, insisto, lo que una marca necesita actualmente es generar conversación (en este caso lo logran pues los comentarios en cada video se convierten prácticamente en un foro de discusión), salirse de las plataformas convencionales o entender que éstas son un complemento de toda una idea 360º y, finalmente, romper el molde.

Para finalizar, ya sé que muchos me contestarán con ejemplos de marcas que han usado todo tipo de plataformas para promover sus productos, pero, seamos realistas, en México ha sido un proceso más lento y a gran escala este es uno de los mejores ejemplos.

Si quieren ver de qué se trata los invito a echarle un ojo al canal de YouTube.

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